Ya no quedan espacios compartidos, ni un hueco para acurrucarme. Ya no queda mas vida que la que habita en antiguos sentidos. Viejos pensamientos no muy lejanos aprisionan mis heridas, que no sangran, sino lloran, que no curan, sino recuerdan. Aprendi a amar, a que la distancia nos daría hambre para vernos, que sin mirar al cielo podriamos ver el universo en el reflejo de sus ojos, que los latidos se acompañan, que los besos nos acarician y que un abrazo nos une. Al fin de un "nosotros", en el otoño de nuestro amor, 11 marchitos dias obsoletos quedan en la lejanía.
Solo me queda ser aquella persona que me enseñó a ser, especial, único, uno.