Aún recuerdo como el anhelo más profundo los versos dedicados a lo contemplé un día como AMOR. No es que hoy no lo sea, pues cada segundo que pasa veo que me es mas necesaria su entera presencia. La vals suena repetidas veces hasta el fin de la noche, aunque solo yo esté para oírla, sin que el latido de su corazón acompase esta fría y solitaria noche de invierno sentimental...
Solo pienso en ella y en todas las promesas que le hicimos al coronario: Amarnos de aquí a la Luna mil veces elevado a infinito ida y vuelta aquella noche del 1 de Octubre bajo el cielo estrellado y la brisa de sal... El perseguir con mi corcel a aquella dama para nunca dejarla escapar, cual caballero del zodiaco... Eliminar los escalones y diseñar toboganes... Viajar... ERAMOS NIHILISTAS Y VITALISTAS... ¡Qué razón tenía aquel tipo llamado Friedrich Wilhem "no se qué mas"... No creíamos en nada ni en nadie, solo en el yo, formándose de mi yo innato y el amor adquirido al vivir... Solo creíamos en la vida, en la nuestra, en la mía, siendo un YO común...
La furia brava que ayer me despertaba, hoy se convierte en tranquilo vaivén de las olas que me adormece, pero no me hace dejar de sentir cada centímetro de mi piel, esperando a que aquella sirena decida despertarme en mi laguna de pensamientos dormitados... Una gota de agua bastará para amarte eternamente.
martes, 15 de mayo de 2012
domingo, 6 de mayo de 2012
Divagación de una desesperación
Y los versos quedaron perezosos
Ante el gran abismo desolador.
¿Dónde están sus cabellos rojos?
¿Quién se ha llevado a mi amor?
Y las lagrimas quedaron secas
que a pares, caminos surcaron.
¿Dónde esta ese camino de pecas
que mis labios tanto buscaron?
Y el cuerpo quedó quieto y cansado
No sabe moverse en esta guerra.
Ahora, solo, feo y arrugado
No habrá nadie que lo quiera.
Y silenciosos andaron sus pasos
Los que antes subian mis escaleras
Tanto la amé y por no hacerle caso
La perdí por vida entera.
Y en la cabeza madera...
Y el corazón de piedra...
Ante el gran abismo desolador.
¿Dónde están sus cabellos rojos?
¿Quién se ha llevado a mi amor?
Y las lagrimas quedaron secas
que a pares, caminos surcaron.
¿Dónde esta ese camino de pecas
que mis labios tanto buscaron?
Y el cuerpo quedó quieto y cansado
No sabe moverse en esta guerra.
Ahora, solo, feo y arrugado
No habrá nadie que lo quiera.
Y silenciosos andaron sus pasos
Los que antes subian mis escaleras
Tanto la amé y por no hacerle caso
La perdí por vida entera.
Y en la cabeza madera...
Y el corazón de piedra...
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