No te conozco, pero te quiero. No te he visto moverte por las calles caídas de la ciudad, pero cogería tu mano para no soltarme y, cual niño pequeño, disfrutaría de cada uno de los rincones, paseos y estanques. Y allá, en la desesperación por la espera en la parada de bus, te miraría a los ojos fijamente y te besaría.
No te conozco, pero ya te echo de menos. Echo de menos tu forma de mirarme bajo el manto de estrellas, la de acariciarme la espalda cuando me creías dormido, el perfume de tu cuerpo, la posición de tus manos, el tacto en tu cuello, los suaves ruidos que me despiertan cuando te tengo al lado. Hoy el día se tiñe de una dulce y extraña melancolía.
No te conozco, pero tengo miedo. Tengo mucho miedo de que, por un tropezón, partir toda la vajilla, por que es tanto y más de lo que escribo en comparación con lo que siento, que mis pulmones a veces llenan el aire, pero otras, yo me pierdo con el viento. Tengo mas miedo del que aparento, pues ahora perderte sería el peor de los agravios, que por una chispa de error cruento, yo tenga que perder la poesía que susurran tus labios.
No te conozco, no te haré daño. Tan largo tiempo viviendo en mi mente, con tus ojos acaramelados, que me sería imposible no abrirte las puertas de mi alma. Si en silencio te llamo a gritos, no es por que calor necesite, sino por que frío me que quedado. Sé que has aprendido a devolverme la calma.
Sabes que me tienes donde quieras: en la ciudad, montaña o en un dúplex con raíces en la tierra, donde el viento sopla y el cielo se despeja. Las paredes son de madera, en el salón, una gran lámpara de piedra. La cama es roja, corazón, y tiene una pata suelta.
http://grooveshark.com/s/By+The+Cathedral/4Pprc2?src=5
miércoles, 23 de julio de 2014
martes, 8 de julio de 2014
Cuando uno mismo se enamora, actúa con
un "más allá" en la cabeza, una trascendencia copiosa,
tendenciosa, e incluso, insoportable.
Hace ya más de un par de años que he
perdido ese "más allá", que no lo he buscado, que no lo
tengo. En definitiva, que no está.
Pero, opuesto a ese gran absoluto, que
es el amor, estas tú; un pequeño cúmulo de electrones positivos y
negativos chocando a medio camino entre el cariño que te tengo y mi
paciencia. Tú no tienes esa trascendencia pomposa y estética, sino
que eres totalmente diferente, pues no actúo contigo pensando en un
"para qué" futuro, lo que quiero de ti es disfrutar de
nuestro presente, de enamorarnos y emborracharnos de esta vida, a
veces tan triste, tan solitaria, tan fría...
No es tu calor a mi lado lo que busco,
sino la cercanía, la tranquilidad de tenerte y sentir que si se me
cae el mundo, al menos me queda tu sonrisa.
Entran en juego mis sentimientos cuando
hablo de ti, pero como con todo lo importante en mi vida... ¿Cómo
no voy a enamorarme de mi amistad contigo si eres lo único que ha
perdurado todo este tiempo?
Lógicamente, eres un juego de premisas
que conozco, y por mucho que combine, siempre me darás el mismo
resultado: tú. Todo vuelve a ti.
Pero no seremos pasto de los tiempos de
sequía. No entendemos el idioma del sexo, aunque sí aquél del
amor, el de quererte sin apretar, sostenerme cuando llegue el abismo,
verte bailar por los espejos, el de ser libres, ser uno mismo, pero
sin estar demasiado lejos.
Si digo que te quiero, sé que no te
asustas, que lo digo de manera amplia, que no tengo ningún miedo
cuando te digo que en esta vida, tú te vienes conmigo.
Eres como "Jarabe de Palo",
un desfiladero: a un lado el amor, al otro la amistad. En medio
estamos tú y yo disfrutando de la puesta de sol, sin caer ni para un
lado ni para otro, soportándonos en equilibrio.
Y nuestros cuerpos no son otra cosa que
la accidentalidad de la naturaleza, una forma de representarnos en el
espacio lineal del tiempo.
Desconozco los factores que nos
hicieron coincidir, el don de la existencia a tu lado, de forma
geográfica, social, temporal... Pero estoy agradecido, por tenerte,
por quererte, por odiarte, por no sucumbir a mis ganas de
extrangularte. Por que seas mi esposa y tener un hijo precioso.
Y juntos, como un pseudo-amor, vivir
uno al lado del otro. Nunca sabes cuando se pueden caer nuestros
universos.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)