En el parque, airado e irónico,
dibujo mundos paralelos,
supuestos imposibles de un loco,
aún enamorado.
Parajes desiertos donde sólo dos importan,
paradojas sentimentales, sendas a ninguna parte,
caminos que acaban en precipicios triangulares.
La resina que cubre mis manos
lo hacen certero;
cada vez que pienso en echarte fuera,
sólo te echo de menos.
El humo que aspiro inspira a un mundo nuevo,
lleno de poesía,
como el de aquella ciudad florida.
Desgarro, con dolor,
cada uno de los planetas a los que viajamos.
Siento no poder olvidarme de ti,
de pensar solo en tu retrato.
Día de sol a tu sombra
con ausencia de tus pestañas;
ya no hay ventanas por las que un día miraba...
¿Y tú? ¿Me mirabas?
Todo sea casualidad o destino,
que siguen siendo tus tres letras
por las que yo desparramo todos mis vicios.
Sea sensatez o locura,
fuiste el tiempo de insana cordura...