domingo, 16 de febrero de 2014

Montaña

Oleada de viento que soplas mi alma,
que calma mis nubes y me dejas en paz y calma.

Como una ráfaga viniste a mi mente
con tu azul aura,
que entre todos los montes
yo paseé por tu montaña.

Sonríes al corazón como pájaro que se libera de sus jaulas;
¿Lloras? mi corazón te auxiliará cuando las penas te habitan el alma.

Eres paz, viento, fuego.
Eres luz, hielo, ¿Miedo?

Tiritas de frío,
el que nadie ha calentado,
vienes, te escucho y nos ayudamos.

Miras con tus ojos a mis ojos, me desnudas,
yo le canto a tu ser
como guía de tus pasos
juntos por las palmas.

De mi tronco haces figura,
De mi poesía nace tu hermosura,
que muere en tu boca, en la comisura.

Sonríes y mis días vistes.
Tu oculto placer, que en la cama desvientes,
a nadie ha sido mostrado.

Aún eres niña sin pecado,
los de la carne;
puro entro en tu mundo, en tus entrañas
sin que eso te alarme...


                                                                      Y eso me gusta.










domingo, 9 de febrero de 2014

Lagrima

El azul de cielo acaricia tu rostro, sopla y te bufa pelo en la playa mientras caminas descalza por la orilla, el mar. Pero tu rostro alegre esconde tristeza, me habla la lagrima, sabor amargo por tu sueños despeñados, salado por el escozor, ácido, como las palabras que gritaste, un mal trago de agua marina en mitad del desierto con el corazón medio muerto en el ultra-fondo de tu tumba, donde las paredes de las cavidades retumba con sístole. Pero te falta la mitad, amueblaste medio hogar y al llegar al salón, vacío. La casa es grande y pequeña, rara, disonante, tienes mucho frío, te sientes sola en aquella extraña fortaleza. Desorientada por los muros, nadie más habita en ella, nadie deja cartas de amor al irse en tu mesa, por que nadie quiere a la princesa, que dio su amor por una vida, y de amor muere, malherida. Por que la vida sin el menor atino, te drogó con un futuro dorado, pero como perra traidora falló en tu destino, ahora saboreas, en forma de llanto, los amargos recuerdos del pasado. Y yo, aquí, como poeta en mi cuarto, imagino que ahora eres feliz, que has encontrado tu camino, que diste un golpe a la vida, que mañana me dirás que qué palabras mas bonitas, mientras tus grandes ojos fijos iluminan tu carita.