En la noche tus pies abrigan a los mios, pues mi corazón está helado por un frío glaciar; tanto tiempo sin amar que ahora me cuesta llorar decir un TE QUIERO. Volver a nacer de tus caricias, de tu roce y aroma, dulce piel de rosas.
Nace un nuevo día con los rayos cegadores del sol que despeja a mis pupilas. Nos acariciamos, uniéndonos en un mismo cuerpo y siendo la misma esencia.
Tu piel y la mía unidas hasta el atardecer, viendo morir el sol y agonizando con los últimos rayos que calientan tus manos, que rozan mi pelo y que cae por tus piernas. Quedamos dormidos de nuevo por el encanto de tenernos juntos por siempre...Pues ya solo se decirte que pasaré contigo el resto de mis días...
lunes, 17 de mayo de 2010
sábado, 15 de mayo de 2010
Despedida...
Y otra vez te marchas, pues tu despedida es melancolica y amarga, como el trago de la primera cerveza. Solo veo un vacio en un vaso de la barra, la noche agria y la ausencia de tus besos. Te necesito como espuma a la cerveza, como sangre a mi cabeza y como alcohol en una noche de verano, pues al desnudo me has dejado, sin ti a mi lado el rumbo he perdido, mi meta olvidado y mi felicidad truncado.
Con este ligero adios me despido cada noche y aguardo a la siguiente pues este es el eterno retorno de conocerte un poquito mas cada día, a cada hora, a cada minuto...Estoy seguro de volver a verte, por eso es una despedida y no un adios.
Con este ligero adios me despido cada noche y aguardo a la siguiente pues este es el eterno retorno de conocerte un poquito mas cada día, a cada hora, a cada minuto...Estoy seguro de volver a verte, por eso es una despedida y no un adios.
miércoles, 12 de mayo de 2010
¿¿Sientes??...
Noto que ya no estás, que tu marca en mi piel se ha borrado, que el tiempo pasa y que mis lágrimas han presenciado los momentos mas triste de mi vida.
Vuelvo a recordarte, pues de mi mente no te has marchado. Como aquellos pequeños detalles: Tu perfume entre las sabanas, el ruido de cuando preparabas café o tus cabellos encima de mi pecho acariciándome lentamente hasta producirme un cosquilleo. Esos son realmente a los miedos que me enfrento, a perderte; y cada día a echarte de menos.
El tacto, sentido que me hace saber que estas a mi lado, cuando rozo tus pies en la cama y tu te acurrucas en mi todas las mañanas, cuando mis manos son la prolongación de tu cara, acariciando cada surco, cada gesto y me hacer rozar la felicidad.
Los ojos son aquella ventana por la cual miro y se como estás: cansada, enferma, aburrida... feliz.
Mis ojos me dicen que estás ahí, acurrucada. De vez en cuando tu mirada y la mía se pelean y al terminar de mirarse se fusionan en una llama de amor fugaz y destelleante.
Esto son solo vanos recuerdos que se deshacen con la esperanza del mañana volver a verte...
Vuelvo a recordarte, pues de mi mente no te has marchado. Como aquellos pequeños detalles: Tu perfume entre las sabanas, el ruido de cuando preparabas café o tus cabellos encima de mi pecho acariciándome lentamente hasta producirme un cosquilleo. Esos son realmente a los miedos que me enfrento, a perderte; y cada día a echarte de menos.
El tacto, sentido que me hace saber que estas a mi lado, cuando rozo tus pies en la cama y tu te acurrucas en mi todas las mañanas, cuando mis manos son la prolongación de tu cara, acariciando cada surco, cada gesto y me hacer rozar la felicidad.
Los ojos son aquella ventana por la cual miro y se como estás: cansada, enferma, aburrida... feliz.
Mis ojos me dicen que estás ahí, acurrucada. De vez en cuando tu mirada y la mía se pelean y al terminar de mirarse se fusionan en una llama de amor fugaz y destelleante.
Esto son solo vanos recuerdos que se deshacen con la esperanza del mañana volver a verte...
martes, 11 de mayo de 2010
Historia de lo necesario
Y allí estaba ella. La presión de mi pecho aumentaba y mis pupilas se dilataban. Mi corazón no paraba de darme vuelcos. Todos la miran y absorben con sus ojos agresivos y los mios suspicazes la poseían y cada vez la hacían mía. Sus ojos chocaron con los míos y sus manos acariciaron suavemente mi pelo, sus labios necesitaban el roce de los mios pero el tiempo me acechaba como guardián en la noche y de un golpe pasó toda la magia al terrible caos de la nada... De pasar a ser nadie, a ser olvido, a ser miseria, a ser lo que fui antes de verte por primera vez...
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