domingo, 28 de julio de 2013

Historia del vicio

En el suelo tirado buscando la hierba.
Sudor y gotas por no tener quien le escriba.
Tú, en tu mar silente, sin rumbo, a la deriva...
y encontrarse enterrado en la mierda.

Ten los ojitos cerrados para que no me pierda,
yo con las raíces bien sujetas para que no me arranques.
Tú en el sueño de ser los enamorados de antes...
Y yo en tus pesadillas intentando despertarme.

Y cuando creo haber curado tus arañazos,
vuelves corriendo a los brazos de la nostalgia.
Crees que quiero pasar la vida en tu regazo...
No sabes que sigo con tu alergia.

Aún te extrañaras cuando nos matamos y te grito.
Aún te será raro que me visiten las excusas.
Aún se me hacen raras tus duchas.
Aún no soporto hablarte y que no sepas que te pido.

Y si no vuelves sabré que estas mejor donde te quedas.
Y si aún no sé nada de ti mejor, odio las esperas.
Y será que no vuelves por que ya no te hago falta en tus camas.
Me emborracho, apareces, te fumo, me desesperas.

Y en las noches mas oscuras con tus dedos me doy de bruces.
Cuando me emborrachas, entonces tus uñas me degüellan.
Entre sexo y amor nos acostamos cuando apagas mis luces,
Que, mientras nuestras almas se besan, nuestros cuerpos follan.

Y un silencio en una balada de clarinete me hace sonreír.
Una puerta medio abierta golpeando con su tintineo,
cavilo, recapacito, reflexiono, pienso, cuando pasa el tiempo
se alteran en nuestros pulmones el crepitar... de morir.

Taciturno, serio y agonizando dijo: No es tu fe lo que quiero.





















sábado, 20 de julio de 2013

Silogismos de la dureza

Y por pensar, me señalan por no ser como los demás, por nacer con un eje torcido.
No tengo donde huir, te abrazas al alcohol para sacar la cabeza fuera.
Y al hablar, crece mi índice de vulgaridad, me hacen no saber lo que digo.
A la calle me he mudado a vivir, donde el viento corre a mi alrededor y soy piedra.
Y por amar, me he chocado contra el cristal, de aquellos besos hoy soy su mendigo.
Estar en el rincón del pensamiento escondido, que si viene alguien, yo me arrullo.
Observar que crecen flores en la isla de Adán, que en mi vergel esta todo podrido.
De la flor conocer su nombre, por verme como un cabrón, se encierra en su capullo.