Esta noche maldigo al espacio,
También maldigo al tiempo
por no dejarme contigo
entre dulces soplos de viento
Y no sentir el vaivén de tu caderas,
lenta rumba con la que subes mis escaleras,
precedente con el que trasciende nuestra alma
Hasta que suena la mal nacida alarma.
Y no poder entre mis brazos acunarte
y cada noche bajo las estrellas acariciarte.
Y no dejar de pensar: un lugar para soñarte
Donde bajo el manto de nuestra cama poder amarte.
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