viernes, 27 de enero de 2012

Vaiven de tus caderas

Esta noche maldigo al espacio,
También maldigo al tiempo
por no dejarme contigo
entre dulces soplos de viento

Y no sentir el vaivén de tu caderas,
lenta rumba con la que subes mis escaleras,
precedente con el que trasciende nuestra alma
Hasta que suena la mal nacida alarma.

Y no poder entre mis brazos acunarte
y cada noche bajo las estrellas acariciarte.
Y no dejar de pensar: un lugar para soñarte
Donde bajo el manto de nuestra cama poder amarte.

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