Y los versos quedaron perezosos
Ante el gran abismo desolador.
¿Dónde están sus cabellos rojos?
¿Quién se ha llevado a mi amor?
Y las lagrimas quedaron secas
que a pares, caminos surcaron.
¿Dónde esta ese camino de pecas
que mis labios tanto buscaron?
Y el cuerpo quedó quieto y cansado
No sabe moverse en esta guerra.
Ahora, solo, feo y arrugado
No habrá nadie que lo quiera.
Y silenciosos andaron sus pasos
Los que antes subian mis escaleras
Tanto la amé y por no hacerle caso
La perdí por vida entera.
Y en la cabeza madera...
Y el corazón de piedra...
No hay comentarios:
Publicar un comentario