Analizando a las personas que visualizan este programa podemos decir que algunos valores se han desgastado. Ya no se quejan con cualquier palabra malsonante, ahora dicen "Aimai" sin sentido ninguno. Ya no hacen el amor o practican sexo, sino que hacen "un pinchito", dan "Merengue merengue", dan "Marchuqui marchuqui", o preguntan abiertamente "¿Quies salami?". Las mujeres ya no quedan anonadadas, glamurosas o con aire placentero, sino que las dejan "Finas filipinas". Mucho menos se lamentaran llamando a sus amores por sus nombres pudiendo decir "Ay mi cuqui" cuales cabestros. Todos sueñan con ser el hombre ideal, un personaje forzudo, tosco y de cortas entendederas: "El capitán salami". Cuando se encuentran desolados, miran al cielo con la boca muy abierta y gritan "Ay máma" como si la vida les fuese en ello. Recrean personajes históricos con connotaciones sexuales como "Espartaco", lo que significará que son sabios sobre los placeres conyugales. Su proyecto de vida ha cambiado, pues no sueñan con una carrera, con un buen futuro, ni siquiera con un buen sueldo, todos quieren ser un "Vividor follador".
Señores, no digo que dicho programa televisivo sea nocivo, peligroso ni que no sea gracioso, al contrario, sino que debemos darnos cuenta de las cosas que creamos. Mientras tanto sigamos en la España de pandereta, en esa España que no ve mas de dos palmos de sus propias narices, pues nos quedaremos solos ante un país de incautos grandilocuentes con mentalidad de niño estúpido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario