Nos une acaso un manojo de hilos finísimos e inquebrantables. O serán inmensidades de túneles conectados entre sí. Puede que nos una un ser místico y único, aquel por el que todos enfurecen por llamar Dios.
Podrían unirnos aquellas horas que pasamos juntos mirando el techo, o la forma extraña de las nubes. ¿Nos unirán las páginas, la cultura? Nos pudiera unir lo terrenal, el gusto de estar vivo, de demostrarnos a nosotros mismos que somos inmortales. Es de idiotas afirmar que nos une la raza o la capacidad de creerse de un grupo, el orgullo de ser o pertenecer. Sería como afirmar que sentirse unidos por los fanatismos y las estupideces es un gran símil. También debemos reconocer de vivimos en un mundo en el que nos unen las cosas que sirven para demostrar cosas, pero por mucho daño que nos hagan los de arriba debemos saber que nada hará que las horas y el café que movemos lentamente mientras nos miramos y desnudamos están vacíos. Siento decirte que hoy no será el día en el que te diga que nos unen los fallos o los intentos, ni tampoco las segundas o terceras oportunidades. Mucho menos nos acercan el "cambiaré, te lo prometo". No pienses que nos desune el nacer en un lugar y tiempo concreto, pues dudo si te llegaré a conocer, alma mía, lo que no dudo es que moriré y me dejaré la piel por encontrarte en cada una de mis noches, si no te he encontrado ya. ¿Somos seres adictos a mirar y releer las primeras paginas de los libros manchadas en blanco. ¿Que pensamos si nos hacen jurar que debemos amarrarnos ante la salud, la enfermedad o la muerte? Solo espero que vengas a por mi en aquel barco y que hagamos un mundo de aquello que llamamos vejez, que nos colme de paciencia la vida y superemos sus estados de amargura, incomprensión o soledad. Que no me dejes volar solo, al menos siempre. Y no dudes que nos pueda unir una noche sola y estrellada y ya... Pues es fácil que se unan los cuerpos y no las mentes. No por ello dejaré de buscar en ti esa esencia. Nos une el alma.
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