martes, 11 de mayo de 2010

Historia de lo necesario

Y allí estaba ella. La presión de mi pecho aumentaba y mis pupilas se dilataban. Mi corazón no paraba de darme vuelcos. Todos la miran y absorben con sus ojos agresivos y los mios suspicazes la poseían y cada vez la hacían mía. Sus ojos chocaron con los míos y sus manos acariciaron suavemente mi pelo, sus labios necesitaban el roce de los mios pero el tiempo me acechaba como guardián en la noche y de un golpe pasó toda la magia al terrible caos de la nada... De pasar a ser nadie, a ser olvido, a ser miseria, a ser lo que fui antes de verte por primera vez...

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