Y otra vez te marchas, pues tu despedida es melancolica y amarga, como el trago de la primera cerveza. Solo veo un vacio en un vaso de la barra, la noche agria y la ausencia de tus besos. Te necesito como espuma a la cerveza, como sangre a mi cabeza y como alcohol en una noche de verano, pues al desnudo me has dejado, sin ti a mi lado el rumbo he perdido, mi meta olvidado y mi felicidad truncado.
Con este ligero adios me despido cada noche y aguardo a la siguiente pues este es el eterno retorno de conocerte un poquito mas cada día, a cada hora, a cada minuto...Estoy seguro de volver a verte, por eso es una despedida y no un adios.
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