jueves, 6 de junio de 2013

A un amigo.

Tras un rato rebuscando por mi mente como explicar esta extraña sensación que nos ha envuelto durante los años que llevamos conociéndonos, creo que la mas sencilla es la mas directa. Siento que cada vez que nos encontramos, dan igual las barreras espacio-temporales que nos hayan separado, pues nos contamos con pelos y señales aquellas vivencias que han pasado en nuestra mutua ausencia en la vida del otro. Si nos remontamos a los inicios de nuestra amistad, podemos recordar (como yo siempre hago) aquellos recreos en los que agachabas la cabeza para no saludarme. Qué lejos quedan aquellos recreos y que profundos quedan aquellos amigos con los que te refugiabas. ¿Dónde estarán?

Poco después comenzaron aquellos campamentos en los que tú trabajabas y yo me paseaba por allá y de vez en cuando daba catequesis. Eso era vida. De aquellas convivencias quedan las famosas historias de "Vuelta y vuelta", "El cabezazo en el pecho" y "El extraño ruido bajo los sacos en Taizé y la laguna que se formaba sobre ellos cada mañana" 

Tras algunos años ya tuvimos la suficiente confianza como para salir a tomarnos un par de cervezas ("liquido amarillento parecido al pis que huele mal" tu eres el autor de estas palabras). Aunque nuestras fiestas nunca se veían bañadas por el sol del amanecer, a excepción de una. Aquella mañana fue mi mítica invitación a churros (nunca mas se supo de eso, nadie lo recuerda a excepción de tu y yo).

He de decir que eres una de esas personas que conoces y puede caerte bien por parecerle simpático, sonriente o un poquito cabezón (tenía que decirlo), pero nada más lejos de la realidad. Es realmente cuando te conozco profundamente y se lo cabrón que puedes llegar a ser, cuando comprendo la grandeza de tu personalidad. Contigo fue con una de las pocas personas que me di cuenta que debemos aceptar a la gente por como es sin modificar su forma de ser (aunque si da una catequesis mal, hay que corregirlo). Estas palabras nacen de unos años fabulosos con tu compañía, afecto, comprensión y, sobretodo, putadas. "UN AMIGO, CUANTO MAS AMIGO, MAS CABRÓN TIENE QUE SER".

Con estas palabras espero amenizarte este día tan especial y hacer mas deseoso el día de tu regreso para volver a tomarnos alguna que otra caña en el Andalucía con su pequeño pepe.

No hay comentarios:

Publicar un comentario