No sabía nada de ti. Empecé a conocerte, como caída de mundos raros y extraños. Fue con algún que otro café, asignaturas comunes y unas pocas charlas por los pasillos cuando supe de tu voz y de tus uñas. Una chica tímida, pálida pero bastante simpática me pareciste al principio.
El tiempo empezó a juntarnos con algunas excusas, trabajos, planes y cenas. Hablábamos del tiempo, de clase, de los viajes y con un poco mas de confianza, de los amores. Yo te contaba mis aventuras inmorales y tu tus deseos carnales hacia aquella eminencia barbuda. En la casa suiza comenzamos a grabarnos en nuestros primeros cortos de locura, amor y poesía. Más tarde llegaron los de película.
¿Cuánto habremos recordado aquellas noches en las que juntos trabajábamos o bebíamos? El montaje de los vídeos, la noche difusa por la playa llena de arena, hasta en los calcetines, o cuando anochecidos por los dragones volvíamos a casa. Aun quedan cercanas, al alcance de los dedos, las tardes en la que las violetas volaban por nuestras bocas y renacían en las arrugas de nuestros ojos. Con ellas liberábamos tensiones, relatos de las pasiones mas arrinconadas y sobre todo, mientras mirábamos el techo, sonaba la música a nuestros oídos. No fue ni la distancia ni el tiempo excusas para dejar de vernos, pues, aunque mermada, siempre tenemos el vicio de quedar para volver a violarnos la mente y, últimamente, los pulmones y la imaginación.
Ahora me preguntas que pienso de ti, pues no tengo una respuesta clara, has sido una oruga en mis manos que la vi vestirse de mariposa. Te vi volar, te vi planear y vagar por mundos ajenos a estos. Pero también sé que volviste y me constaste de aquellos parajes, de trajiste el souvenir de la risa y me aseguraste que aquello no había quedado ahí, que volverías. En este tiempo en el que llevamos de rodaje me he dado cuenta que contigo puedo ser el actor mas bizarro, pues la premisa mayor es que seamos amigos para cuidarnos y que lo que hagamos nunca perjudica al prójimo, que, si queremos vivir miles de batallas jamás nos culparán por los heridos que dejemos, sino que volveremos al hogar, una vez mas, y nos sentaremos a escuchar los miles de relatos que nos apasionan escuchar.
http://www.youtube.com/watch?v=v5hTFXe9_6c
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