Miradas, que vacías desnudan el alma, que cantan en el anhelo. Estados vegetales: pared, techo, calma; te fumo tirado en el suelo.
Opacos los cristales en mis ojos, brillantes todos tus cabellos. Y no puedo huir de ti, no puedo salir de ti, escapar de ti, morir en ti... Eterna pena, que sin pena alguna vives en la vida, mi condena.
Sentidos puestos en nuestro balón de plata, que contiene el mejor caldo.
Ráfagas de velas nos avasallan por un monte de sillones reclinables. Uno de los pomos tiembla mientras me acurruco solo en mi cuarto. Tiempo, será el tiempo ¿eres tú?
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