domingo, 3 de agosto de 2014

Aquí, abajo, profundo, me encuentro yo a mi mismo en mi propio mundo.

Un horizonte se deslumbra, de treinta días compuesto. Pronto, coge mi caballo presto, al mundo de caricias que necesito, al reinado de besos, rozar sin apretar, que no somos de un cuerpo preso, somos algo mas que eso. Quiero que me dediques tu sonrisa más bonita; dulce belleza, refleja tu cuerpo en el espejo de mis sábanas. Agárrate a mi cintura, y cabalga, y como destino, el mañana. Y desde mi colchón, observar las estrellas, y tú seas una de ellas, e ilumines mi camino; y juntos de la mano, perseguir nuestro destino.

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