Es difícil resumir toda una vida. Hay tantos aspectos, tantas vivencias, tantos paréntesis y tantas comas...
Lo que me llama realmente la atención y merece al menos una pequeña mención son las personas que nos "marcan". Hay dos tipos de marcas: las "marcas" son aquellos gestos o situaciones que hacen que tengamos un juicio positivo de aquella persona. Por ello decimos que "las personas nos marcan". El otro tipo de marcas son las que te deja la mujer-gato cuando te araña. Alguien lo entenderá.
Tenía que hablar de la felicidad que nos estimula que un grupo de seres, aunque sea reducido, nos marque nuestro pequeño corazón de forma especial.
El hecho de que yo escriba hoy sobre el pequeño hueco que ocupan las grandes personas en nuestra vida tiene un por qué, pero no lo diré, cada uno que haga sus cabalas, aunque aquella persona si lo sabrá.
Esa persona de la que en particular hablo no ha compartido conmigo mucho tiempo vital, pero ha sido aquella de las pocas que ha sabido entenderme, escucharme y guardarme los secretos. Es como uno de esos seres dulces y mágicos que aparecen así por que sí. No puedo decir que sea mi mejor amiga (cosa que tampoco tengo), pero si es ese tipo de amiga a la que acudes cuando se te rompe una cámara digital, tienes problemas con tus padres o no sabes que hacer en determinada cita. A pesar de la distancia espero que ella también recuerde muchas de las tardes que hablábamos y dejábamos escapar lo que pensábamos sin ningún temor a que el otro se asustara. En aquel momento fuimos nosotros mismos, sin conservantes ni colorantes. Siempre pensé de ella que era una dulce y alocada chica, un caramelo dulce relleno de ácido, pues una vez abierta podrías encontrar dentro de ella miles de cosas. Ella me explicaba todo aquello que sentía, lo que pasaba por su alocada cabeza y lo que su descentrado cuerpo hacía. Siempre me gustó su naturalidad. A veces debía forzarla a ser ella misma, a rasgarse las vestiduras, a explotar esa dulce capa de la que estaba atrapada. Fue una chica especial. Ella sabe que intenté estar para ella todo lo que pude y que entendí, en su contexto, todo lo que ella me explicaba. Ahora estudia lejos de aquí y yo, con todo mi corazón le deseo a la mayor suerte para que aquella linda niña que conocí sea la mas bella princesa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario