domingo, 11 de noviembre de 2012

Despedida de un muerto poeta


Y antes...

Juramos a los mil inviernos,
Sin olvidarnos de primaveras.
Juramos no volver a escondernos,
Juré no separarme de tus piernas.

Creí ser el agua que cubría tus parpados
de aquellas noches infinitas de luna llena.
Creía ser mancha que cubría tus mejillas
y solo fui hueco, que llamabas harapos.
Manchas canelitas que fueron cayena,
Universo eterno sin tus estrellas.

Y ahora...

Vacío y barro es mi cuerpo,
allá donde ahondan mis penas.
No hay ropas con su olor,
pero tampoco quedan poemas.

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