Y antes...
Juramos a los mil inviernos,
Sin olvidarnos de primaveras.
Juramos no volver a escondernos,
Juré no separarme de tus piernas.
Creí ser el agua que cubría tus parpados
de aquellas noches infinitas de luna llena.
Creía ser mancha que cubría tus mejillas
y solo fui hueco, que llamabas harapos.
Manchas canelitas que fueron cayena,
Universo eterno sin tus estrellas.
Y ahora...
Vacío y barro es mi cuerpo,
allá donde ahondan mis penas.
No hay ropas con su olor,
pero tampoco quedan poemas.
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