jueves, 29 de noviembre de 2012

Se me olvidan

Ya se me olvidan. Se me olvida las frases, los versos y las comas. También se me olvidan los pigmentos de las flores, las películas de Kubrick y las palabras gritadas. Las cortas miradas, los periódicos mojados de tinta de manzana y el té de vaca cayeron al olvido. Olvidé las palabras de las canciones que decían magia, olvidé ese leit motiv que las acompañaba y que decían solo tres letras. Olvido la inútil cultura que aprendí gracias al mundo que habité. Debería haber olvidado el olvidar, es como una honda destructiva que se lo come todo. Se destruyeron los pensamientos positivistas, los existencialistas, los ateos, los de fe, los ideales, el todo y la nada. Me olvidé de un montón de paisajes lunares, de los billetes de bus, de las marquesinas derretidas en una tarde de verano. Me olvidé de tres domingos. Me olvidé de las fugas, de los caminos, de las "sonrrisas", de las lagrimas. Me olvidé de los juegos y de las sorpresas. Me olvidé del caer y del levantarme. Acabé olvidando las tardes que parecían noches bajo mantos de piel de conejo. Quise olvidar el caballo, la capa, el manto y la espada. Cayeron al olvido ciudades y pueblos, parajes, paraísos. Descarté de mi memoria los mitos, los cuentos y los ritos. Lo que también olvidé fueron los moratones del calor, las uñas, los besos y los abrazos; estos desistieron antes del tiempo de tiranía del olvido.

Olvidé muchas mas cosas de las que digo que olvido. Ahora diré que me olvidaré de mi...

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