Y te conviertes en el precipicio crepuscular.
Vuelves a ser la bruma de mis noches aterciopeladas
de estrellas, oscuridad y ginebra.
Vuelvo a ser el joven enamorado
que soñaba contigo a cada segundo.
Me resisto y te saboreo.
Volver a aquellos bellos años donde mi fantasía mas textual
era que me comas y punto,
que llegara la muerte y nos pillara, entre sabanas de amor, juntos;
el dejarnos caer por los campos del mundo
y observar desde todas partes las formas del cielo entre los juncos;
el llegar a nuestro hogar arrancarte de la rutina.
Ser de tu vida la droga, y tú, mi heroína.
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