sábado, 25 de enero de 2014

Los casos reales de un tricoma.

Añoro el roce de los labios inocentes, que sin esperar el beso, sus labios mancillados quedan por el accidente del momento. Los labios se unen en un fugaz y pasional retrato. Esta noche voy a serme fiel, aunque te vayas en un rato. Pero esquiva, escribes mi cruel sentencia. Recurres al pacto de amigos, yo a cuanto siempre te he querido. Tu atacas con aquello de las NO verdades, mientras recito mi teoría sobre las casualidades. Pero un polvo de estrella ya se había derramado, el verdadero príncipe azul llega vestido de morado. Solo digo: que no retocen ahora entre los fríos hierros del pueblo, que no acurruquen sus cuerpos entre las granjas naturales. Y ahora ¿Me martirizo? Habrá llegado a su casa entre suspiros que mis brazos calman. ¿Por qué yo soy del invierno su bufanda?

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