viernes, 8 de febrero de 2013

Anexo Festivo a "Besos Mojados".

A veces estamos tan ensimismados en la rutina del triste día que nos olvidamos de aquellos matices que los hacen diferentes, lo que da motivo a mi escrito.

Desconoces el origen de las cosas, de algunas amistades, de como llegaron a ser algo, de como tomaban importancia poco a poco en tu día a día.
Yo, en particular, desconozco la tuya. No se ni de donde viniste, ni por donde saldrás. No se cual es tu camino, ni tus pasos, ni el ritmo de tu caminar. No conozco tu voz, ni tus ojos, ni tu despertar. No se como es la caída de tus ropas, no se como eres, ni me importa. Solo se que coincidimos en una vida, que ocupaste mi mente y mi tiempo. Sé que llegaste sin ton ni son, que encontraste un sentido, una dirección. Ahora, gracias a ti misma, eres el resultado de un producto de vida, eres lo que tu te has creado.
Si conocieras mis antiguos prejuicios te reirías. Pensé que eras típica, normal y aburrida. Cuando te encontré realmente, cuando te conocí, fue cuando maravillado quedé al comprobar lo que eras realmente. No supe muchas veces donde situarme, o si me entrometía demasiado, pero si sé que de mi entrometimiento y de tu pasión lectora salió aquel relato de final alternativo, el mayor contacto que pude tener contigo.
Aquello significó mucho para mi. Fue imaginar el encuentro que algún día (¿Sucederá?). Pero no me importa lo que suceda. Se que a día de hoy eres una enorme persona, que daría mucho mas de lo que espero y mas de lo que imagino por un amigo tan secreto como los fuegos fatuos de un amanecer poético de Ovidio.
En esta historia de nosotros nos hemos encontrado de todo: Tiempos de silencio, de ausencia, de charlas trascendentales, de problemas, de confesiones... No digo que las piedras no nos hayan jodido el caminar, solo espero que, de aquí a un futuro, pueda seguir contando con aquellas historias de la tierra del vino, con aquel encanto de persona que eres, con aquellos "Besos Mojados".

No hay comentarios:

Publicar un comentario