martes, 5 de febrero de 2013
6 horas justas desde que te fuiste a dormir... y una historia nueva que contar.
Llegar a ese deseado lugar, donde estaba tan habitado y
nauseabundamente dulce aquel día, y tan frío y vacío este hoy. Dejar la maleta
en el suelo, porque es más importante buscar esa promesa con nombre de objeto.
Despertar de un sueño mental a milésimas de segundo percibiendo en las sábanas
a perfume de Seduction in black, de Antonio Banderas. Contengo la respiración y
almaceno ese aroma en mi cerebro, pues buscando y buscando tejido por tejido no
volví después a encontrar ese aroma. Mientras guardaba esos recuerdos en el
cajón bien doblados, pude recordar de nuevo que andaba buscando algo
"tuyo" que me habías dejado en el cajón. Dejé el colchón desnudo y
corrí apresuradamente con las dos manos a buscar ese objeto. No estaba. Busqué
en el otro cajón. Nada. Llegué a pensar que fue una falsa ilusión, una pequeña
broma, de esas que tanto me creo y luego me hacen sentir como una inocente. De
repente me dirigí a la cocina y un hueco tan profundo como un hoyo fúnebre
inundó mi pecho. Estaban la harina, la nata, el azúcar, el chocolate y la
botella de Whisky escocés, ésta última vacía y tapada. Esto último pude
llevármelo a mi habitación, observarlo muy detenidamente y pensar "que
bien me has hecho, y que mal a la vez, amigo, pero ya has terminado tu largo
viaje aquí". Parecía que no habían pasado los días en este hogar, pero
estaba todo en orden. Mientras daba arcadas recuerdo oírte fregando aquello, y
las escasas fuerzas no me dejaron decirte ese día que dejaras eso tal y como
estaba. ¿TE HAS IDO PARA SIEMPRE O ME VOLVERÁS A HACER ESAS TORTITAS? ¿PODRÉ
VOLVER A ACARICIAR TU PELO EN LA MAÑANA MIENTRAS ESTÁS INTENTANDO DORMIR DE NUEVO?
¿VOLVERÉ A TAPARTE COMO SI DE TU MADRE SE TRATARA PARA QUE NO PASES FRÍO? La
respuesta la encontré cuando, al acostarme, encontré muy dentro de mis sábanas
de franela uno de tus guantes, sólo uno. Supongo que no tiene sentido que
lleves un guante, pero aquello quería decir algo... el final del día me supo
más dulce que aquel whisky con cerveza.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario