Esta noche siento frío. Obnubilados quedan mis sentidos tras una persecución estúpida de mis razones, dejándome ausente. Llegar al final del camino y encontrar vacío, vacío y mucho frío. Encontrarte nada.
No quisiera pensar que todo tiempo de vuelos idealizados con varitas de cuento fue como aquel tiempo que tiré a otro vacío. Absorta mi mente piensa en qué cojones pasa. Todo fue viento en popa y estrellaste este viejo barco reparado una y mil veces. Partiste con desgana cada tabla, cada palo, cada astilla. Mañana pasearas por el muelle y dudo que lo eches en falta, pero habrá un bote auxiliar para que veas atardeceres en el mar menor. Cabía esperar algo así de algún pirata, que anteriormente hubiera revendido mi barco en mis propias narices, sin yo poder hacer nada.
Cierras las puertas de mi paciencia con la nulidad de tu persona. Irascible me hallo en el mar común de los sueños que nos disipan.
Dejemos las geniales estúpidas ideas apartadas en culos ajenos. Creo que mi amigo Copleston tiene razón. Iré a ver con que tontería me sorprende esta noche.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar