lunes, 14 de enero de 2013

Recuerdas, amigo mío...

Recuerdas, amigo mío:

Aquellas tardes que "sin encambio" no eran tardes, donde un sol se fundía en aquella playa al compás de tu admira. Recuerdas cuando aquellas noches interminables de un trabajo agotador nos dejaban fulminados entre los sofás de mi casa o cuando me decías: "Yo nado, pero meogo"...
Quedan en tu memoria aquellos cortos films que tanto nos quebraban la cabeza, la misma cabeza que luego nos abríamos hasta altas horas de la noche divagando de filosofía, conocimiento y alguna tontería teológica. No se irán jamas de mi mente aquellos solos tan largos, aquellos pepes tan pequeños, aquellas clases tan interminablemente eternas. Cuando mi mente ociosa te decía que cogieras una por una a aquellas muchachas eroticamente atrayentes con fines nada morales. "¿Para que serán las mujeres?" Te pregunté. Obtuve respuesta. Volarán de tu masa gris aquellas risas extrañas, aquellas noches de fiesta donde amanecía, aquellos rastrojos de pasión que visitaron nuestros hondos cuellos tantas veces... Nuestros atardeceres de consejos, aquellos cigarros mojados bajo un toldo hermético, los días de viento, cuando rabiabas diciendo que dicho viento alborotaba tus cabellos. No caerán de la memoria aquellos ensayos teatrales en los que, con mucha gallardía, narrabas los cometidos de los reyes entre sabanas.

Olvidarás algunos de los nombres que conociste, las personas que amaste o los momentos en los que feliz te sentiste. Solo hasta el día en que llegue y te diga: ¿Recuerdas? Amigo mío.

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